Los primeros alzamientos contra la Revolución se produjeron durante 1959, cuando varios esbirros de la derrocada tiranía de Fulgencio Batista responsables de numerosos crímenes, de una manera espontánea, se internaron en las zonas rurales de Cuba para evadir la acción de la justicia revolucionaria.
Los casos más conocidos fueron los de Luis Lara Crespo “El Cabo” Lara, en enero y Pastor Rodríguez Rodas “Cara Linda”, en abril, ambos en Pinar del Río; Graciliano Santamaría Rodríguez “La Amenaza Roja”, en abril, en Matanzas; el de Pedro Ramón Rodríguez Hernández “Maceo”, en noviembre, en Las Villas; el de Olegario Charlot Pileta y Carlos Caraballo Guzmán, en Yateras, Oriente, en diciembre de 1959 y liquidado en febrero de 1960; y la Conspiración de Fomento, protagonizada por los ex miembros del Servicio de Inteligencia Militar de la tiranía Raymundo Ferrer y Eulogio Casola, entre diciembre de 1959 y marzo de 1960, con ramificaciones en Santa Clara, Placetas, Cumanayagua y Manicaragua, que fue sofocada a principios de 1960 y cuyos participantes lograron huir y salir del país clandestinamente.
El alzamiento protagonizado en septiembre de 1959 por Fernando Pruna Bertot, que se había escapado de la prisión y los norteamericanos Austin F. Young y Peter J. Lambton, en Consolación del Sur, en Pinar del Río, fue neutralizado en unos días y sus protagonistas fueron presentados ante los tribunales.
A partir de junio de 1960 la CIA comenzó a preparar un campamento de entrenamiento en Guatemala, con 500 hombres organizados en 25 equipos que se infiltrarían en Cuba para fomentar alzamientos contrarrevolucionarios.
Entre junio y septiembre de ese año se produjeron los primeros alzamientos estimulados por la CIA utilizando como pantalla a las principales organizaciones contrarrevolucionarias, el Movimiento de Recuperación Revolucionaria, el Movimiento 30 de Noviembre y el Directorio Revolucionario Estudiantil. En el fomento de estos alzamientos también tuvo participación la alta jerarquía de la Iglesia Católica en Cuba.
Estas bandas de alzados no atacaron objetivos militares de las fuerzas armadas, se dedicaron a: cometer acciones terroristas contra familias campesinas, asesinar maestros voluntarios y brigadistas alfabetizadores, agredir y saquear instalaciones civiles, efectuar sabotajes contra objetivos económicos y sociales, emboscar milicianos aislados, y a huir, en espera de una invasión militar aprobada por el gobierno de Estados Unidos.
En esta etapa se alzaron algunos bandidos en la vertiente sur de la Sierra Maestra y en los barrios de Santa Catalina y Miguel, en Sagua de Tánamo, Oriente. Parte de los alzamientos en Oriente serían fomentados y abastecidos desde la Base Naval de Guantánamo.
En Las Villas, fundamentalmente en el Escambray, se alzaron otros grupos.
A principios de agosto de 1960 fue lanzado en paracaídas en el Escambray el agente CIA Richard Pecoraro, pero fue detenido en septiembre.
Ese mes se conoció el alzamiento de José M. Lorenzo, en la Loma del Grillo, en Madruga, La Habana. Después en la provincia actuarían otros bandidos, el más conocido por sus crímenes, Filiberto Coto Gómez, fue responsable de la muerte de numerosas personas.
Entre septiembre y los primeros días de octubre en el Escambray se produjo una dualidad de poderes en la dirección de las bandas entre Sinesio Walsh y Evelio Duque.
El 10 de septiembre se firmaba en el Escambray un “Pacto Provisional” entre la agrupación Legión Democrática Constitucional (LDC), dirigida desde el exterior por el politiquero auténtico Manuel Antonio de Varona Loredo y un grupo de cabecillas de bandidos.
En septiembre se alzaron otros bandidos en Imías, Guantánamo y en Matanzas. El 6 de octubre desembarcó entre Moa y Baracoa, en Oriente, Armentino Feria Pérez al frente de 27 hombres, incluyendo 3 norteamericanos.
Durante el mes de octubre en Oriente y Las Tunas se produjeron otros alzamientos.
A mediados de octubre, el agente CIA José R. Ruisánchez designó al bandido Evelio Duque Miyar al mando de los alzados en el Escambray, creando varias bandas.
El 10 de octubre, una banda atacó un jeep en la carretera central, entre Madruga y Ceiba Mocha, en Matanzas y le causó la muerte al niño de 22 meses Reinaldo Muñiz-Bueno Machado y heridas a su madre.
El 29 de noviembre cayó en campaña el comandante Manuel “Piti” Fajardo y en su lugar fue designado el comandante Dermidio Escalona Alonso.
El 29 de diciembre de 1960, el agente de la CIA José Ramón Ruisánchez, que desde su residencia en La Habana actuaba como enlace entre la CIA y los alzados en Las Villas, destituyó a Evelio Duque como jefe del Frente Escambray y nombró a Osvaldo Ramírez García.
Al finalizar 1960 se habían detectado 3 infiltraciones por vía marítima de grupos armados procedentes de la Florida, todas con el propósito de fomentar alzamientos.
El 5 de enero de 1961 el criminal Osvaldo Ramírez asesinó al maestro voluntario Conrado Benítez García y al campesino Eliodoro Rodríguez Linares. La respuesta popular fue intensificar la labor de la lucha contra el analfabetismo, creándose para ello las Brigadas Conrado Benítez.
El 21 de febrero fue asesinado por una banda de alzados en Matanzas, el joven maestro voluntario Pedro Miguel Morejón Quintana.
Como parte de los preparativos para la invasión de la Brigada 2506, entre el 6 de enero y el 4 de marzo, la CIA desencadenó la “Operación Silencio” que consistió en mantener a las bandas inactivas para no atraer a las fuerzas revolucionarias y facilitar su aseguramiento logístico con varios lanzamientos de grandes cantidades de armamento y municiones.
El día 4 de marzo, en el afán de la CIA por abastecer a la mayor cantidad de bandas antes de la invasión, se produjo un lanzamiento de armas en la zona de Jaroche de El Naranjal, en Caujerí, Guantánamo, que cayó en manos de una de ellas.
El 21 de marzo un grupo de infiltrados penetraron por la playa de Herradura, en la costa norte de Cabañas, Pinar del Río, con la intención de crear un foco de alzados. Mientras, Evelio Duque que previamente se había introducido en una embajada, y otros alzados lograron marcharse del país por la ensenada de Palmarejo, en Arcos de Canasí, en los límites de las provincias de La Habana y Matanzas.
En Oriente se produjeron varios alzamientos. A ello se unía el desembarco de Armentino Feria, y otras acciones, que formaban parte de los planes de Estados Unidos para que se concentrara toda la atención del Gobierno Revolucionario en Oriente, y aliviar la presión que ejercía el Ejército Rebelde y las Milicias sobre el Escambray, con el propósito de alejar una parte de las fuerzas revolucionarias de la zona por donde se iba a producir la invasión.
Hasta mediados de abril de 1961, las bandas de alzados habían cometido más de 20 asesinatos contra civiles inocentes en casi todas las provincias y una docena de personas habían resultado heridas. El 17 de abril se produjo la invasión de la Brigada 2506 por Playa Girón y Playa Larga, la “Operación Zapata” para la CIA, que fue derrotada en menos de 72 horas por las fuerzas revolucionarias. Durante ese tiempo los alzados que quedaban casi no realizaron acciones y tampoco actuaron en apoyo a los invasores. La mayoría prefirió esperar por el desarrollo de los acontecimientos.
En ese lapso se produjeron dos alzamientos, pero sin realizar acciones; un asalto a la tienda del pueblo de Algarrobo; y el asesinato del miliciano Otilio Rodríguez a manos de la banda de José María Alejo González.
Muchos de los que se alzaron durante la invasión, poco después que fuera derrotada la Brigada 2506 en Playa Girón, regresaron a sus casas. Inmediatamente después de aquel acontecimiento, los Servicios Especiales Norteamericanos comenzaron a actuar, al percatarse que si bien los alzados habían sido casi totalmente liquidados, su base de colaboradores había quedado intacta. Fue así que la CIA comenzó a fomentar nuevos alzamientos y demandó más actividad de las bandas que habían subsistido.
El agente de la CIA Javier Souto contactaba en mayo con el cabecilla Osvaldo Ramírez y le señalaba que era el hombre escogido para aglutinar a los alzados del Escambray.
A finales de junio se produjo un alzamiento en Campechuela, Oriente. El 8 de julio otro en Las Villas.
Una línea de acción particularmente salvaje acometida por las bandas fue el asesinato de los jóvenes alfabetizadores. En mayo de 1961 fue asesinado en el Escambray el joven alfabetizador Pedro Blanco Gómez. El 3 de octubre la banda de Margarito Lanza Flores asesinó al brigadista alfabetizador Delfín Sen Cedré, en Quemado de Güines. El 26 de noviembre la banda de Julio E. Carretero asesinó al alfabetizador Manuel Ascunce Domenech y al campesino Pedro Lantigua Ortega.
El 2 de julio de 1962 la banda de Julio E. Carretero asaltó la casa de la familia Pío Romero, en la zona de Condado, Escambray y asesinó a tres de sus miembros, incluyendo una mujer.
El 19 de julio, en una reunión celebrada en Hoyo de El Naranjal, Escambray, el criminal Tomás “San Gil” asumió el mando de las bandas en ese frente.
Entre el 22 y el 28 de octubre se desencadenó la Crisis de los Misiles y los alzados se limitaron a escuchar las noticias, con la esperanza que se produjera una invasión militar.
El 5 de noviembre, como parte de los esfuerzos de la CIA por estructurar un frente nacional de la contrarrevolución interna, el cabecilla del bloque de organizaciones contrarrevolucionarias Resistencia Cívica Anticomunista (RCA) y agente de la CIA Luis David Rodríguez González, contactó con un grupo de cabecillas de bandas y después de entregarle cierta cantidad de dinero, les indicó que intensificaran sus acciones terroristas para justificar la solicitud de más apoyo material y financiero a los EEUU.
El 20 de diciembre se infiltraban los agentes CIA Pedro Comerón Pérez y Manuel del Valle Caral, con la misión de realizar tareas de espionaje y crear un frente de alzados en la región de Baracoa, Gran Piedra y Chivirico, pero fueron capturados durante los primeros días de 1963. En el contexto de la “Operación Mangosta” el pueblo cubano fue víctima de numerosas acciones subversivas y terroristas promovidas por Estados Unidos, en las que perdieron la vida decenas de personas. En esta etapa, solamente por la acción terrorista de las bandas sobre la población civil, en todo el territorio nacional se registraron alrededor de 75 muertos y unos 32 heridos.
De acuerdo con los datos recopilados, los alzados realizaron decenas de ataques contra viviendas campesinas aisladas y pequeños bateyes, donde quemaron alrededor de 30 casas habitadas; incendiaron 41 escuelas rurales; atacaron 1 pequeño hospital rural, 1 planta de radio, 12 granjas estatales y cooperativas, 14 tiendas del pueblo, 19 naves y almacenes de diversos usos; y realizaron unos 20 asaltos a diferentes medios de transporte civil. Los alzados también tirotearon 6 pequeños puestos de Milicias.
Los colaboradores de bandas llevaron a cabo cientos de incendios en cañaverales, realizaron 4 sabotajes al transporte público, 6 a objetivos industriales, 4 a la agricultura y 2 al tendido eléctrico. Para materializar sus objetivos contrarrevolucionarios y terroristas se crearon 3 organizaciones: FAL, RCA y Alpha 66. Además, estructuraron 5 redes de espionaje de la CIA como: el Frente Unido Occidental en Pinar del Río; las encabezadas por Luis Puig Tabares y Mariano Pinto Rodríguez, en Las Villas; y las de Joaquín Escandón Ranedo y Manuel del Valle Caral, atendidas directamente desde la Base Naval de Guantánamo. Todos ellos incluían entre sus objetivos el apoyo a los alzamientos y el desarrollo de tareas de espionaje.
Los cabecillas de las redes creadas lograron contactar al menos en 6 ocasiones con los principales jefes de bandas, fundamentalmente en las provincias de Matanzas, las Villas y Oriente.
Las redes de subversión y espionaje de la Agencia Central de Inteligencia y el Servicio de Inteligencia Naval (SIN) contaban también con agentes y redes.
Solo durante el año 1962 se registraron 24 infiltraciones, de ellas unas 15 estuvieron relacionadas con los alzamientos.
El 24 de enero de 1963 la banda de Francisco Hernández Suárez asesinó a los niños Yolanda y Fermín Rodríguez Díaz, de 11 y 13 años de edad y le causó heridas a sus dos hermanos y a su madre, en Bolondrón, Matanzas. Es significativo destacar que como consecuencia de las acciones terroristas de los alzados, 8 niños perdieron la vida, 9 sufrieron heridas y muchos quedaron afectados emocionalmente.
En marzo de 1963, el agente CIA Mariano Pinto Rodríguez le solicitó a ocho cabecillas de alzados que comunicaran sus necesidades materiales con la intención de abastecerlos.
En Ceiba del Agua, La Habana, la banda del criminal Dioniles Hernández Valido, asesinó al campesino Vicente Pérez Noa.
Durante 1963 se conocieron 27 infiltraciones de grupos subversivos, de ellos 4 estuvieron relacionadas con las bandas de alzados.
Las operaciones de lucha contra bandidos ganaban cada día en efectividad, con la cooperación activa y concertada de todas las fuerzas. La desmoralización crecía en sus filas y creció el interés de abandonar el país rumbo a Estados Unidos.
Entre finales de mayo y principios de junio de 1964 solo quedaban activas las bandas de Blas Tardío Hernández y Efraín Manzo Brizuela, por lo que la situación de los alzados era sumamente crítica.
Durante 1964 se detectaron 14 infiltraciones, de estas 4 relacionadas con el fomento de focos de alzados.
El 11 de marzo fue capturado Blas Tardío Hernández, el último cabecilla que mantenía una banda organizada en el Escambray.
El 5 de julio de 1965 se neutralizaba la última banda que todavía mantenía su estructura organizativa, la de Juan Alberto Martínez Andrade que en ese momento era el que representaba la jefatura del Frente Camagüey-Yaguajay. En zonas montañosas de Niquero y Campechuela, en Las Peñas y Treinta Pisos, barrio de Guisa y otras regiones de Oriente quedaron una docena de alzados dispersos y en fuga.
El 1ro. de octubre de 1966, fue detenido en Santa Clara el bandido José Reboso Febles, considerado el último alzado del Escambray.
En el territorio nacional hubo 299 bandas y unos 3995 alzados, generalmente apoyados por amigos y familiares, ya que la gran masa campesina apoyó a la Revolución y contribuyó a la liquidación del bandidismo.
Su distribución por regiones fue la siguiente: Pinar del Río 20 bandas. En La Habana 10. En Matanzas 43. En Las Villas 169 (Frente Escambray 135, Frente Rodas-Cartagena-Aguada de Pasajeros 16, Frente Camagüey-Yaguajay 11 y Frente Sagua-Corralillo 7). En Camagüey 14 y en Oriente 37, más 6 planes de alzamientos frustrados.
Durante la etapa de la Lucha Contra Bandidos perdieron la vida unas 549 personas y un número considerable fueron heridas e incapacitadas. Entre los civiles que resultaron víctimas de los asesinatos de las bandas y los que cayeron en combate, si se le sumaran los que perecieron por otras razones relacionadas indirectamente con esta lucha, las pérdidas de vidas humanas se acercan a las 700 personas.
La victoria de la Revolución cubana sobre las bandas de alzados tuvo un gran protagonista, el pueblo de Cuba, que se movilizó masivamente en apoyo a la Revolución.
El 26 de julio de 1965, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, durante el discurso de conmemoración por el XII aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, que se celebraba en Santa Clara, anunciaba la liquidación del bandidismo, nueva victoria de la Revolución frente a las agresiones de Estados Unidos.
En un fragmento de su intervención Fidel expresó: "El imperialismo recibió una lección inolvidable, el imperialismo recibió una lección no menos importante que la que recibió en Playa Girón, el imperialismo aprendió que los guerrilleros contrarrevolucionarios no pueden prosperar (...) la lucha guerrillera es un arma formidable, pero como arma revolucionaria".
Tomado de: CubacUSA.
Fuente: Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado (CIHSE)
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