Por Msc. Humberto Sainz Cano
El terrorismo, en su comprensión más amplia, consiste en la amenaza o el uso sistemático de la violencia con fines políticos, dirigida no solo contra individuos, sino contra organizaciones representantes del gobierno u otras instituciones. Su evolución en el tiempo es, pues, un fenómeno anterior a la contemporaneidad. En sus inicios este se dirigía a la liquidación de individuos con el objetivo de que el gobierno o las condiciones imperantes cambiaran su postura. Sin embargo, esto no siempre sucedía así y la situación continuaba invariable, por lo que el modus operandi y su efecto se ampliaronm con el decursar del tiempo, como experiencia hacia organizaciones gubernamentales y distintas instituciones.
Por su naturaleza el terrorismo puede ser resultado de la amargura, el odio, o la frustración de ciertos elementos dentro de una determinada sociedad, ya sea este un grupo religioso, étnico o social carente de recursos, que desea un cambio y considera como única solución la violencia. Los actos cometidos contra objetivos resueltamente definidos exigen de antemano una larga preparación y organización. Dichos actos son realizados para llamar la atención con la esperanza de trasmitir un mensaje: “el peligro de ser repetidos si no son atendidas sus demandas”. Por ello el miedo y la inestabilidad que generan son sus armas fundamentales. Actualmente, en el mundo, este mensaje está favorecido por los medios de comunicación masiva, los cuales siempre lo reportan o abordan a veces de forma sensacionalista. De este modo el terrorista logra una de sus metas: causar el pánico.
Por lo general, los grupos terroristas no son mayoría en cada uno de los países donde se encuentran ocultos y actúan, por ende, no tienen un carácter estatal. Ello, sin dudas, hace compleja y difícil toda estrategia para su eliminación. Esto los favorece, les permite crear diversas artimañas para fortalecerse, crecer en número y convertirse en una verdadera fuerza efectiva. Las propias medidas que pueda tomar el sistema afectado pueden influir grandemente en el proceso de reclutamiento y aportarle un prestigio que quizás dicha organización jamás ostentó.
Con vistas a lograr un cambio, el terrorismo se dirige más a menudo contra elementos ajenos a la disputa, o sea, contra objetivos civiles o instituciones que no requieren de una gran seguridad, pero que poseen cierta importancia política, cultural o económica. La experiencia ha demostrado que los grupos terroristas han logrado un mayor nivel organizativo, que dificulta la captura ya sea de sus líderes o de sus integrantes, sobre todo de los primeros. Esto ha motivado, por parte de distintas naciones, la creación de organizaciones policiales y contraterroristas internacionales para la búsqueda y captura de elementos terroristas. Sin embargo, el terrorismo no es ejercido solamente por grupos aislados, sino que también es gubernamental, en pocas palabras: auspiciado por gobiernos de forma directa, mediante guerras, o indirecta, través de sus servicios de inteligencia con contraguerrillas y golpes de Estado en función de sus intereses; de ahí que su calificación de asesinos o héroes de la libertad sea relativo y una de las problemáticas de la actualidad, la búsqueda de una definición correcta para el término “terrorismo”.
No obstante, para una mejor compresión de este fenómeno en su expresión gubernamental, asumimos el siguiente concepto:
Terrorismo de Estado: Aquella modalidad de la multifacética violencia predominantemente reaccionaria, ejercida por los aparatos militares, paramilitares, policiales e ideológico-culturales de las clases dominantes y de los gobiernos de uno o más Estados nacionales, o por sus correspondientes testaferros, con el propósito deliberado de provocar el pavor en la población civil, en sectores de ellas o en los principales dirigentes o activistas de las fuerzas socio-políticas-culturales contestatarias de su propio territorio, de otras naciones sometidas a diversas formas de dominación política, económica, étnica, racial, cultural, religiosa o militar-policial o de aquellos Estados nacionales que, sobre la base de su soberanía y de su derecho a la autodeterminación, han emprendido, en uno u otro momento de su historia, la liberación nacional, política-económica, cultural y social.
No hay páginas relacionadas con este documento.
No hay páginas parecidas a esta.
Esta página fue modificada por última vez el 04:56, 3 junio 2009.
Todos los contenidos están disponible bajos los términos de la licencia Creative Commons.