Miembro de la Junta Militar que se instala el 11 de septiembre de 1973. Nombrado Director General de Carabineros por los demás jefes del golpe.
Nació en 1918. Falleció el 13 de septiembre de 1996, de un cáncer de páncreas. Era casado y tenía dos hijos.
De la Escuela de Carabineros, egresó como brigadier en 1940. Ascendió a teniente en 1942; a capitán en 1953; a mayor en 1959; en 1965, a teniente coronel; en 1968 a coronel; en 1970 a general y en 1972 fue general inspector.
El 11 de septiembre era general, director de Bienestar y estaba en el décimo lugar del escalafón institucional.
El día 10 de septiembre de 1973, tras recibir un llamado del general Gustavo Leigh, comandante en jefe de la Fuerza Aérea -señalándole que debía asumir el mando de Carabineros-, aceptó ser parte del plan contra el gobierno de Salvador Allende.
Esa noche, los generales Mendoza y Yovane se instalan en la Escuela de suboficiales de Carabineros. Esta es la única unidad que no se había comprometido con el golpe.
El día del golpe, copó la Central de Comunicaciones de Carabineros, junto a Arturo Yovane. De acuerdo a la organización de los puestos de combate para el día del golpe, Carabineros no aparece con un determinado lugar. Se cree que podría haber sido el Puesto Nº 4, ubicado en la Central de Comunicación de esa institución. El 11 de septiembre, aparece en la vida pública nacional, firmando la primera proclama de la Junta Militar, desplazando al director general de Carabineros, general José María Sepúlveda, que se encontraba en La Moneda apoyando a Salvador Allende. Por primera vez, Carabineros integraba una Junta Militar de Gobierno. Hasta ese entonces, Carabineros era una fuerza de servicio público, dependiente del Ministerio del Interior y no formaba parte de las Fuerzas Armadas.
En 1985 se produjo la muerte de José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago Nattino, profesionales comunistas degollados por funcionarios de Carabineros, hecho que puso en jaque la permanencia del general Mendoza en el gobierno y al mando de la institución uniformada. Inicialmente, se señaló que se trataba de "un ajuste de cuentas entre comunistas". Sin embargo, las investigaciones realizadas por el juez José Cánovas fueron determinantes: la Dirección de Comunicaciones de Carabineros, Dicomcar, estaba involucrada en el asesinato. El juez Cánovas llegó a estas conclusiones gracias a los antecedentes aportados por la Central Nacional de Informaciones (CNI), que buscaba no verse involucrada en este crimen. Presentó su renuncia el 2 de agosto de 1985. Célebre sería su frase al respecto: "Se está desgranando el choclo".
En 1991 el ex director de Carabineros apareció nuevamente vinculado a un caso judicial, cuando fue procesado por injurias a raíz de una querella que la ex diputada María Maluenda, madre de José Manuel Parada, interpuso en su contra por declaraciones entregadas por el general a una revista.
El 26 de marzo de 1992, en un nuevo caso judicial, fue encargado reo por el ministro en visita Milton Juica, por el delito de encubridor de asociación ilícita terrorista. Obtuvo la libertad provisional el 24 de abril, previo pago de fianza. Después de su renuncia se dedicó a la equitación y a integrar el Consejo Superior de la Universidad Las Condes, creada en 1990.
Salvador Allende, en su último discurso desde La Moneda asediada, registró para la historia a Mendoza: "el general rastrero".
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