Las Fuerzas Armadas ponen fin al gobierno de Isabel Martínez. Asume el poder una junta formada por el general Jorge Rafael Videla, el brigadier Antonio Orlando Agosti y el almirante Emilio Eduardo Massera; el presidente será Videla.
Al amparo de la disolución del sistema político y de una suspensión total de las garantías, el “proceso” desató la mayor represión política que ha padecido Argentina; verdadero genocidio que costó la vida a treinta mil personas.
El "presidente" Videla detuvo, torturó u obligó a exiliarse a muchos miles más; venció a la resistencia armada y aplastó las organizaciones sociales; conservatizó las instituciones, liquidó décadas de conquistas laborales, redujo los salarios y produjo desocupación; se alió a las dictaduras del resto del cono Sur en la Operación Cóndor. Todo ello afectó duramente a la producción e impuso el neoliberalismo
Entre 1976 y el desastre de Las Malvinas en 1982 que la llevó a su final en 1983, la dictadura genocida creó las bases para la subordinación de Argentina a los dictados del gran capital y al imperialismo norteamericano.
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