José Luis Méndez
Con la llegada a la Casa Blanca del presidente demócrata James Carter, el 20 de enero de 1977, y el impacto que causó el crimen en Barbados se produjo una disminución inicial del terrorismo contra Cuba. Se registraron dos procesos determinantes: la continuidad de las acciones terroristas hasta 1979 y el inicio de la campaña pro derechos humanos, proclamada como política oficial de esa administración.
Pronto se reinician las actividades terroristas, esta vez dirigidas contra México y Venezuela, países donde estaban presos los ejecutores del asesinato e intento de secuestro en Mérida y los responsables de la voladura del avión de Cubana de Aviación. Además, en Miami, son detenidos varios miembros de la Brigada 2506, quienes planeaban realizar una incursión contra territorio cubano; se libra orden de detención contra cinco terroristas en Nueva Jersey y Nueva York, involucrados en el asesinato de Orlando Letelier, en Washington, junto a su asistente norteamericana y se divulga la investigación periodística de Bill Moyer, "El Ejército Secreto de la CIA", llamando la atención sobre estos hechos.
Por otra parte, dentro de la emigración cubana continúa desarrollándose una tendencia hacia el diálogo y acercamiento a Cuba, que se enfrenta a las acciones terroristas y desafía el monopolio de la contrarrevolución, sometido y dirigido por los sectores de derecha más recalcitrante. A finales de 1977 viaja a Cuba el primer contingente de jóvenes cubanos con posiciones de entendimiento, los llamados 55 hermanos.
El año 1978 se inició con la Organización del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Cuba; el 9 de septiembre el gobierno cubano expresó su disposición de sostener un intercambio de criterios e ideas con representantes de la emigración cubana en el exterior; en noviembre y diciembre se producen dos encuentros que reúnen a figuras representativas de los emigrados y, como resultado, se aplican una serie de medidas que acercan a las dos partes; como consecuencia, se produce la reacción de los tradicionales grupos contrarrevolucionarios con la realización de acciones terroristas y asesinatos políticos contra los participantes.
La decisión tomada por el gobierno de Cuba propició un acercamiento hacia la emigración cubana abriendo una nueva alternativa para disminuir los hechos terroristas e influir, fomentar, desarrollar y consolidar tendencias y posiciones para impedir las acciones violentas. El diálogo acabó con el mito de la homogeneidad del llamado exilio cubano frente a la Revolución, demostrando al mundo que había sectores que no pensaban como la extrema derecha. Muchos emigrados que participaron activamente en acciones terroristas evolucionaron hacia posiciones moderadas, incluso, de defensa de algunos puntos de coincidencia con la realidad cubana.
El nivel de las actividades de los terroristas se mantuvo elevado, realizaron 39 hechos, dentro y fuera de Estados Unidos; las bombas y las amenazas son predominantes. La organización paramilitar Abdala se inclina hacia la actividad agresiva y realiza algunas provocaciones en Estados Unidos. Serían los estertores de las etapas en las que el terrorismo predominó como forma fundamental de agresión contra Cuba, dando paso a nuevos métodos ante la fortaleza e irreversibilidad de la Revolución, el desarrollo indetenible dentro de la emigración de una corriente no violenta y el paulatino avance de un movimiento de simpatizantes.
El año 1980 con el éxodo de más de 120 000 cubanos por el puerto del Mariel, provocó que las acciones terroristas disminuyan; este sería el último año del gobierno de Carter, quien había dado señales de entendimiento. Durante su mandato se abre la Sección de Intereses de Cuba en Washington, en septiembre de 1977; se producen intercambios deportivos y culturales así como se autoriza viajar a Cuba a los cubano-americanos.
Con la llegada de los nuevos inmigrantes, bautizados como “Marielitos”, organizaciones como Alpha-66 estimularon los entrenamientos en campamentos y organizaron acciones paramilitares contra Cuba en pequeña escala, las acciones terroristas disminuyen a 32, dentro de Estados Unidos se registran 21; el CORU y los comandos Pedro Luis Boitel son las organizaciones más beligerantes que recurren a las bombas y las amenazas. En el inicio de la década de los 80 las autoridades estadounidenses comienzan a reprimir de forma selectiva y efectiva al terrorismo de origen cubano, sobre todo, después del asesinato de un funcionario cubano, acreditado en la misión de Cuba ante la ONU, por la organización terrorista Omega-7.
La peligrosidad de esas acciones y la frustración de sus cabecillas se vuelca contra los propios emigrados, son asesinados Carlos Muñiz Varela y José Eulalio Negrín por sus posiciones de acercamiento a Cuba y además se producen atentados en Estados Unidos a establecimientos que comercian con Cuba.
Este convulso período, que abarca casi cuatro años, origina cambios sustanciales y crea condiciones dentro de la derecha de la emigración que impedirían el actuar violento. las contradicciones aumentan, se producen desprendimientos y disoluciones irreversibles de grupos. Se crea un cambio en la modalidad de enfrentamiento por parte de Estados Unidos a la Revolución cubana, convirtiéndose en “Terrorismo de Estado”, aunque no desaparecen los grupos terroristas
2001
Tomado de CubacUSA.
Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado (CIHSE).
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