En una de las salas de interrogatorio estaban interrogando a un hombre, quien resultó ser Sergio Pérez Molina, llamado también "el chico Pérez" a quien conocía de antes, pues era su amiga..." Sergio Pérez era mantenido en una pieza distinta a la de los otros detenidos".
También se sabe por la declaración de Rosalía Martínez que Sergio Pérez Molina fue confrontado con su propia cónyuge, con ella y con el marido de ésta, Julio Laks Feller: Aproximadamente entre el 24 y el 25 de septiembre, esto es dos o tres días después de la detención de Rosalía, los jefes del recinto convocaron a una reunión a la cual asistieron: Rosalía,testimoniante, su marido Julio Laks Feller, Lumi Videla y Sergio Pérez, por parte de los detenidos y dos agentes de la DINA, uno a quien llamaban el "Abuelo" o "Mayor".
El objetivo de esa reunión era conocer el nombre del enlace con Miguel Enríquez. Todo ello dentro de un ambiente muy especial que se respiraba al interior del recinto y fundamentalmente en la jefatura de DINA allí.
Todo estaba girando en ese momento en la percepción de que se estaba muy cerca de dar con el paradero del Jefe máximo del MIR Miguel Enríquez; y contaban con la certidumbre que habían asestado un golpe inmenso a ese movimiento con la detención de Sergio Pérez Molina. Este último, estando en esa reunión mostraba un estado físico calamitoso producto de las intensas torturas y de los malos tratos que se le habían infligido.
Los jefes de la DINA señalaron a los demás concurrentes a esa cita, que el deber de estos detenidos era salvar la vida del "Chico Pérez", quien según sus palabras "se moría".
A cambio de la información del nombre del enlace de Enríquez, prometían dispensar una debida atención médica a Pérez y con ello salvarlo de la muerte.
Inclusive los agentes de la DINA, señalaron que no era necesario que contestaran de inmediato, que podían reflexionar sobre el punto. Concluida la reunión, los detenidos fueron llevados a la habitación donde originalmente se encontraban.
La declarante estaba profundamente conmovida por el estado de salud de Pérez, el que realmente estaba grave, tal cual lo habían señalado los agentes de la DINA y conmovida aún más por la petición de ayuda que le había manifestado el propio Pérez. Fue al parecer al día siguiente que a esa pieza fue virtualmente lanzado a su interior Sergio Pérez, quien lo único que hacía era permanecer inmóvil, quejándose de sus múltiples lesiones, tenía un balazo en una pierna, la que no había sido atendida médicamente, tenía una úlcera reventada y vomitaba sangre a cada momento.
Sólo fue mantenido en ese lugar junto a los otros detenidos, entre ellos su mujer Lumi Videla, por espacio de una hora. Se trataba indudablemente de un neto acto de presión sobre estos, para que apuraran en alguna forma una decisión sobre lo solicitado, el nombre del enlace con Miguel Enríquez".
Agrega más adelante la declarante en este mismo documento, refiriéndose a la situación del afectado: Sergio Pérez siguió siendo torturado y sus gritos se escuchaban en toda la casa.
La declarante ubica estos hechos en 4 a 5 días después de su propia detención. Allí ocurre un hecho importante. En una tarde se escuchan gritos de Sergio y luego unos carrerones de gente por la casa que expresaban "un médico, un médico", señalando que Pérez se estaba muriendo, que estaba muy mal y que había que llevarlo a un hospital. Lumi Videla pidió permiso para ir a despedirse de él; la sacaron un breve rato, lo suficiente sólo parece para verlo y nuevamente fue ingresada a la pieza de los detenidos. Se escucharon rápidas carreras y una especie de camilla arrastrando a Sergio Pérez. Ese sería el último día que se vio y escuchó a Sergio Pérez.
Fuente:memoriaviva Visite:http://www.memoriaviva.com/Desaparecidos/D-P/sergio_alfredo_perez_molina.htm
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